sábado, enero 02, 2016

Como es arriba, es abajo: el Universo y el Ser conectados por la Física Cuántica

Como es arriba, es abajo. Si partimos de esta premisa podemos entender que el Universo y el Ser se encuentran íntimamente conectados. Tal vez hemos tenido frente a nosotros, todo este tiempo, esas respuestas que hemos estado buscando y que, sin embargo, ya sea por suma arrogancia o increíble inseguridad, no hemos terminado de aceptar como efectivas.
Sería una terrible omisión intentar siquiera pensar que el Ser carece de semejanza con el Universo, y redundante sería abordar este tema a partir del microcosmos y del macrocosmos. Ya lo decía Pitágoras, quien construyó una teoría de armonía universal entre las matemáticas, la música y los astros, cada uno una expresión a diferente nivel de un mismo código universal: el mundo es una sinfonía entre el Gran Hombre (el Universo) y el Pequeño Hombre (el Ser Humano).
Jay Alfred afirma que el universo es una especie de inmenso cerebro que trasmite información entre cada una de sus partes y el cerebro humano es un reflejo de este cerebro cósmico al cual se conecta en perpetua retroalimentación.
“Las galaxias visibles en el universo no están aisladas ni desconectadas, sino que están entretejidas por una estructura o red de filamentos que es la materia oscura que sirve como andamiaje del universo. Esta estructura en forma de red es una característica tanto de la materia oscura como del plasma magnético. La apariencia de esta red tiene un asombroso parecido con una disección del cerebro”, afirma.
Asimismo, Jay Alfred añade que no sólo es la morfología de la estructura del universo a grandes escalas la que es similar al cerebro humano, sino también la fisiología (las funciones). Estos filamentos transportan corrientes de partículas cargadas (iones) a lo largo de grandes distancias que generan campos magnéticos, al igual que una fibra nerviosa, y forman circuitos, al igual que los circuitos neuronales en el cerebro.
“El alto grado de conectividad es lo que distingue al cerebro de una computadora ordinaria. La conectividad también es notable en la red cósmica. Las galaxias se forman cuando estos filamentos se cruzan entre sí. Un cúmulo (nexus) de filamentos provee la conectividad para transferir no sólo energía sino información de un núcleo galáctico a otro”, explica Jay Alfred y añade que, si en realidad estamos conectados al cerebro de la Tierra, que está conectado al cerebro del universo, esto significa que compartimos un cerebro universal que puede tener contacto con el cerebro de otros planetas (o sistemas estelares) que generan sus propias memorias. Las formas de vida inteligente pueden mandar información (con o sin intención) vía el cerebro universal directamente a nuestro cerebro.

Si ponemos atención en cada una de estas observaciones, nos daremos cuenta de que –por tanto- cada uno de los procesos que se producen en el Universo se presentan, de igual manera, en el cerebro del Ser Humano. El cerebro es un espejo del Universo. Ambos, desde su perspectiva de macro y microestructura, están diseñados para procesar información. De esta manera, cada una de las estrellas del universo se representa en nuestro cerebro a manera de neuronas, y cada uno de nuestros cerebros pueden ser todas las galaxias que componen al universo, todas ellas conectadas entre sí, de ahí que se afirme que, en realidad, todos somos uno y, ese uno, conectado de una forma u otra con el universo. (Espera la siguiente entrega). 

2016 En breve fechas de presentación: Cuarto Menguante, mi libro de Poesía


En próximos días informaremos fechas y espacios culturales en los que llevaremos a cabo las presentaciones de mi libro de Poesía Cuarto Menguante. Parte de este libro de poesía se editó en Monterrey, en La Regia Cartonera, ahora presento el libro completo. Pueden seguir mi actividad como escritora: conferencias, cursos, presentaciones, charlas y firma de libros en Facebook, búsquenme como Sonia Silva-Rosas (Escritora). Espero saludarles pronto en persona. 

Poetas Luz desde el Inframundo

Les invito a leerme en Poetas Luz desde el Inframundo
https://luzdesdelinframundo.wordpress.com/2015/03/12/poetas-luz-desde-el-inframundo-sonia-silva-rosas/

México y Argentina, unidas por la literatura

Comparto con ustedes la entrevista que la escritora argentina, Silvia Mabel, me realizó para La Lupa Cultural. Mi agradecimiento a Silvia por la oportunidad.

http://www.lalupacultural.com.ar/revistas-anteriores-2/revistas-anteriores-2015/la-lupa-cultural-no-35-julio-2015/letras-sonia-silva-rosas-mexico-y-argentina-unidas-por-la-literatura/

domingo, julio 26, 2015

Ojos de rata

El semáforo se puso en rojo. Ella, de leggins azules y blusa entallada, se acerca al microbús para lanzar agua y lavarle el parabrisas. A lo lejos, él la observa; callado, aguzando sus ojillos de rata sin perder detalle.
En una ciudad tan grande como ésta, las pasiones se dan el gusto de salir a la hora que se les hincha la gana, y las ganas de ese hombre de ojos de rata habían sido convocadas en ese momento.
Por la cabeza del hombre comienzan a correr un sin fin de imágenes... Una tras otra, sin tregua... El tiempo que dura en rojo un semáforo es demasiado corto, justo para cogerse mentalmente a una drogadicta y darle rienda suelta a las pasiones más oscuras de un hombre de ojos de rata.
Él recorre esas nalgas con la mirada, sus pupilas llevan a su estúpido cerebro la imagen de su boca besando esa carne que, no por dejarse llevar por el vicio, se le antoja. ¡Oh, que vasta puede llegar a ser la imaginación cuando de proveer imágenes de cogedera se trata!
El hombre con ojos de ratón ha logrado, incluso, fantasear con el olor que pudieran tener esos dos trozos de carne bien torneada, que ahora se sientan sobre el cofre de un Tsuru para limpiar el parabrisas. Entonces el hombre da una segunda, tercera mordida y mete su lengua en el ano de la viciosa.
Ella, agradecida, gime de placer mientras absorbe el olor de su mona; luego le da un beso largo, largo como el minuto y medio que duró ese semáforo, que ahora cambia a verde y obliga al hombre de ojos de rata a alejar su lengua del ano de la drogadicta, meter primera y avanzar.

Más tarde vengo, se dice, igual por unos cuantos pinches pesos la convenzo y me la llevo al motel.


® Todos los derechos reservados. 


domingo, junio 14, 2015

En Radio Fórmula Monterrey




Todos los lunes, miércoles y viernes escucha mis recomendaciones editoriales y comentarios culturales en "Enlázate Radio", de Zenón Escamilla, Grupo Radio Fórmula Monterrey, a partir de las 09:00 de la mañana.

Cuarto Menguante (Poesía. Versión completa). Muy pronto.


Cavilaciones en torno a la Muerte

Cuando la muerte llega arrebatándonos a nuestros seres queridos, amigos o personas que conocimos y con quienes mantuvimos una amistad por muchos años, sentimos (a la par del dolor que nos deja la pérdida) como si algo o alguien nos estrujara porque – sabemos – que lo único seguro que se nos entrega al momento de nacer es, precisamente, la certeza de que también vamos a morir. La muerte de nuestros amigos o familiares nos obligan a recordar que todos, absolutamente todos, estamos de paso en esta vida y que la fila (nos guste o no) avanza.
¿Qué somos realmente? ¿Quiénes somos en realidad? ¿Es, acaso, la muerte la última palabra para nosotros? ¿Qué hay después de que la muerte nos llega? Se puede llegar a pensar que con estas preguntas caemos en el lugar común y que son tan sólo algunas del montón de cuestionamientos que el Hombre se ha hecho durante siglos; son un misterio sin respuesta aún. Cuando alguien cercano muere, lo primero que me pregunto es de qué sirvió que se esmerara tanto, que se preocupara en ciertas situaciones; que luchara por sus objetivos y que trabajara por ellos. De qué sirvió que sufriera y que supiera de qué manera seguir adelante… Para qué sirvió tanto esfuerzo. Y en este marasmo de preguntas sin respuesta surge una – o más bien, resurge – que me de mi cabeza no sale desde hace mucho tiempo: ¿Es realmente muerte la Muerte?
¿Qué es el sueño si no ensayo de la muerte? ¿No será acaso que el sueño es el corredor secreto por el cual regresamos al origen? ¿Por qué dormir para morir… por qué caer en el sueño eterno; por qué no sólo desaparecer o detener la marcha o el funcionamiento del cuerpo (como las máquinas)? ¿Por qué precisamente dormir?
Sor Juana Inés de la Cruz, en su poema El Sueño, describe a Morfeo como imagen poderosa de la muerte; al sueño como una muerte temporal y, al cuerpo que duerme, como cadáver con alma:
El alma, pues, suspensa
Del exterior gobierno –en que ocupada
En material empleo,
o bien o mal da el día por gastado -,
solamente dispensa
remota, si del todo separada
no, a los de muerte temporal opresos
lánguidos miembros, sosegados huesos,
los gajes del calor vegetativo,
el cuerpo siendo, en sosegada calma,
un cadáver con alma,
muerto a la vida y a la muerte vivo,
de lo segundo dando tardas señas
el del reloj humano
vital volante que, si no con mano,
con arterial concierto, unas pequeñas
muestras, pulsando, manifiesta lento
de su bien regulado movimiento. (pp. 187)*

Cuando cerramos los ojos al dormir experimentamos una contradicción pues, como bien afirma Sor Juana, vivimos pero morimos pero vivimos; una contradicción que nos conduce y nos prepara para la muerte en serio. Y en este prepararnos para nuestra muerte experimentamos, también, el desprendimiento de la materia (“cadáver con alma”). Es el sueño, entonces, un momento afortunado en el que logramos romper por un momento la cadena corporal a la que estamos condenados mientras vivimos. Es el cuerpo, la materia, prisión que no permite alcanzar la verdadera libertad del espíritu que le habita, esa libertad que sostiene – a su vez – el diálogo abierto con el alto Ser (le llama Sor Juana).

Sueño, muerte; espíritu, cuerpo… Altos vuelos que siguen alimentando el infierno de la duda, que no responden ni terminan con el misterio de la Muerte. ¿Será acaso que en realidad estamos muertos y que gozamos de ciertos momentos de lucidez cuando nos entregamos al sueño? ¿Es acaso la vida un concepto erróneo que nos han educado a ver como lo correcto cuando, en realidad, es ésta el infierno o purgatorio que debemos “vivir” para, terminado nuestro proceso, cruzar a la otra orilla, a la de la muerte que no es muerte sino vida, la verdadera realidad? Y es que cuando decimos vida, de alguna manera nombramos también al dolor, a la angustia, a la incertidumbre, a los límites y sufrimientos; a las carencias y a la miseria del ser humano. Cuando hablamos de la vida la situación se complica y hasta la memoria parece que busca aplastarnos; es como si la vida fuera la muerte y viceversa. ¿Y si realmente la vida no es lo que nos han hecho creer, lo que nos han contado?
Calderón de la Barca en La vida es sueño habla, precisamente, de dos existencias, una real y otra figurada. Tanto en La vida es sueño como El gran teatro del mundo, Calderón de la Barca afirma que la vida es representación escénica que terminará en el “despertar” de la muerte… Despertar de la muerte. Esta vida es simple y llana representación. Acto tras acto se enumera la historia con su repetición de momentos, de sucesos, de acontecimientos en los que tan sólo cambian los personajes, la escenografía y los espacios. Epícteto y Séneca también afirmaban eso: la vida es tan sólo representación escénica.
Todos aparentamos vida. Todos somos actores de la misma puesta en escena… Todos pensamos que esta vida es realidad cuando la realidad se ubica detrás de los párpados, cuando dormimos… cuando morimos. Buscar la respuesta a quiénes somos puede ser ya demasiado ocioso e, incluso, puede orillarnos a la estupidez de la repetición; en todo caso, lo más recomendable sería preguntarnos en dónde nos encontramos en realidad; a partir de dónde, de qué espacio –en qué lugar- nuestra materia teje y desteje nuestras acciones y nuestro proceder en este plano. El quiénes somos o qué somos se ha visto rebasado por esa otra interrogante: Desde dónde nuestra materia conduce nuestros movimientos en este plano.
Filósofos, escritores, dramaturgos… pensadores y científicos coinciden en que esta realidad es tan sólo una de las múltiples realidades que puede el Ser experimentar y que, el Sueño es un portal que conduce a esas otras realidades alternas en las que el Ser se desarrolla cada que cierra los párpados para dormir; sin embargo, cómo es que el espíritu tiene conciencia de sí y regresa a la materia de esta realidad, de este plano, de esta vida. El mismo Einstein habla de realidades paralelas, ¿será acaso que, al morir, al despertar de ese otro lado, lo hagamos en una de esas realidades y se cumpla el que la materia se transforme y no se destruya? Realmente, al cerrar los ojos para entregarnos al sueño sucede eso exactamente: se desarrolla el sueño y, en ese sueño, la realidad es completamente real y lo es hasta el momento en que despertamos de este otro lado.

Bibliografía
Sor Juana Inés de la Cruz. Obras Completas. Editorial Porrúa, S.A. Colección Sepan Cuantos Número 100. México, D.F. 1992



martes, febrero 10, 2015

21/01/85

Fragmento
{…}
En mi palma izquierda las tardes se ocultan.
Es mi pecho cristal a punto de reventar;
en mis ojos anida el tiempo
sin esperanza de dar vida,
un espantapájaros más
en la línea perfecta del horizonte.
¿Qué es el horizonte
si no el momento en que Dios Padre
señala tranquilo el paso de los días?
Dios Padre
Dios Hijo
Dios Espíritu Santo
y mi blasfemia por sus cuatro costados.
Yo y esta boca mía
con sus palabras tan llenas de desierto;
Yo y este cruzarme el cuerpo
hasta descubrirme duna,
Yo, duna, Dios… desierto,
Yo y los días que corren y corren
y Yo detrás de ellos sin alcanzarlos;
Yo y el espacio vacío
lleno de puntos suspensivos,
Yo y el grito de mi madre
que se pierde cerca de un río,
Yo y el grito de mi madre
que me lanza al abandono
y me crucifica en su olvido,
Yo en busca de algo, algo, algo,
y el cuerpo de la locura y su peso,
y mi Yo niño arriba de un árbol
y encima de un perro,
y a los cinco años en un vagón de metro
y a los ocho con la figura de un padre inesperado,
indeseado, inacabado, in side
cuando deseaba que fuera out side,
Yo aferrado a esa línea perfecta del horizonte
que se esfuma
con el paso de las horas,
Yo, Yo, Yo
¿Yo?
No existe Yo cuando la letanía
rompe el corazón
y los trozos se clavan en la piel de los santos.
¡Nada de mártires en este poema,
lo suplico!
¡Nada de corazones ni de rezos
ni de letanías ni de santos!
De nada sirven los rezos
cuando uno se encuentra a punto
de la locura,
de nada sirve el crucifijo
ni el Padre Nuestro ni el Ave María,
de nada sirve reclamar a mi madre
su abandono
ni a mi padre su escarnio,
de nada el aire que infla mis pulmones
de nada el sol que entra por la ventana
de nada la vida de mis hijos
y la vida que continúa allá afuera,
de nada… nada…
la Nada, hermana bendita de la maldita locura,
en ellas mi vida se parte
y a ellas mi vida se consagra.
¿Qué es esto
que en dos la cabeza me parte?
Ha llegado la hora de abordar
la Neus des Fous,
la quietud de su río me llama.
® De Cuarto Menguante. Noctis Ediciones. México, D.F. 2015

Próximo lanzamiento y presentación.

lunes, febrero 09, 2015

30

Sonia Silva-Rosas 

Duerme en la cama
el cadáver de este día
y del anterior
y el anterior del anterior
y el anterior de todos aquellos
que suman treinta.

Treinta los fragmentos de esta piel
que como víbora cambia,
víbora de cascabel
con el sol en la punta de la cola,
entre las sábanas
en la cama
y en el sexo que revienta,

porque junto con el cadáver de los treinta
el deseo muta
y debajo de un mutis se oculta
y expone sus ganas
al sol de cada mañana.

® De Cuarto Menguante. Noctis Ediciones. México, D.F. 2015
Próximo lanzamiento y presentación.

sábado, febrero 07, 2015

Hozier - Take Me To Church





Ésta, qué rola. Perfectos no somos y a qué jodidos venimos a este Mundo si no a conocer de cerca los pecados y, después, si se nos da la puta gana, deleitarnos en ellos... o de ellos alejarnos. Para esta Maga Oscura no existen los pecados, esos representan, tan sólo, el grado de imbecilidad en el cual puede caer el Hombre al querer controlar al Hombre... ¿Y, entonces, Dios? ¿Por qué Él crearía la idea del pecado a sabiendas de que su principal creación, el Hombre, en él caería, en él se perdería, con él le fallaría? A partir de Adán y Eva nosotros, su descendencia, nacemos y crecemos enfermos. ¿Es acaso el pecado una enfermedad? Si es así, este Mundo está podrido y no tiene cura. Amén, amén, amén...

jueves, diciembre 26, 2013

La Poesía (Segunda entrega)

La Poesía es libertad sin responsabilidad, afirma Eduardo Nicol, y en una primera entrega en torno a este tema, el maestro Nicol también agregaba que, por ser gratuita –es decir, superiormente libre- la poesía es innecesaria. El hombre vivió y puede vivir sin poesía, explica Nicol.

La Poesía es un producto absolutamente inútil, coincide Eugenio Montale con Eduardo Nicol, y añade que es la poesía una producción o enfermedad absolutamente endémica e incurable.

En aquélla primera entrega en torno a este tema, preguntábamos también ¿Tiene alguna función la Poesía? ¿Cuál es el fin o propósito de la Poesía?, y en esta entrega agregamos una pregunta más: ¿Por qué escribir o leer Poesía?

A la gran mayoría le aburre escuchar a los poetas leyendo sus versos, incluso se atreven a afirmar que la poesía es una pérdida de tiempo, y es aquí que replanteo la pregunta que alguna vez hiciera el maestro Montale: ¿Podrá sobrevivir la poesía en el universo de las comunicaciones masivas? 
Tan fuerte es la palabra construida bajo la arquitectura y el sonido de un poema, de la Poesía misma, que ésta ha logrado sobrevivir a guerras, al nacimiento y avance de la tecnología, de las telecomunicaciones; al aumento y fortalecimiento de la insensibilidad y la indiferencia del hombre, a la intensificación de la violencia y la crueldad que, día a día –de manera por demás descarada- asoma con mayor frecuencia y de manera alarmante en sociedades enteras.

Sí, la Poesía sobrevivirá a pesar, incluso, de malos poetas y charlatanes abusivos de la palabra pues, como también afirmara Montale “el incendio de la Biblioteca de Alejandría destruyó tres cuartas partes de la literatura griega. Hoy, ni siquiera un incendio universal podría acabar con la torrencial producción poética  de nuestros días. Pero se trata precisamente de producción, es decir de manufacturas sujetas a las leyes del gusto y de la moda.”

Montale afirma que la Poesía es un arte que se sirve de palabras, y las palabras no pueden prescindir de un color histórico y de una resonancia que cambian con gran rapidez. Por eso la poesía, mucho más que las otras artes, parece condenada a envejecer y al envejecer sobrevive si se presta a diversas reconstrucciones e interpretaciones. Las artes poseen mayores objetivos, de alguna manera son más resistentes al tiempo. Por eso, el alto y oscuro destino de la poesía parece ser el de inclinarse cada vez más hacia la condición de arte.

Es así que la palabra es la base de la poesía y, como ser vivo, la poesía –como la palabra- evoluciona. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la Poesía es una de las formas que presentan las palabras para mostrarnos su fuerza. Sí, la palabra es, sin duda, poderosa, y no me refiero con esto a que piense usted en cuestiones de leyes de atracción o en esos programas de piense positivo con la fuerza de sus palabras, no; más bien me refiero a que cada grafía que forma cada una de las palabras con las que nos comunicamos, con las que expresamos nuestros sentimientos, nuestra forma de pensar, incluso nuestra creación contiene en sí la fortaleza que la hace vibrar y que le permite existir más allá, incluso, del tiempo. Ya hacíamos referencia, líneas más arriba, de la fuerza de la palabra, leamos: Tan fuerte es la palabra construida bajo la arquitectura y el sonido de un poema, de la Poesía misma, que ésta ha logrado sobrevivir a guerras, al nacimiento y avance de la tecnología, de las telecomunicaciones; al aumento y fortalecimiento de la insensibilidad y la indiferencia del hombre…


(Continuará)