miércoles, septiembre 14, 2011

De Auditorio Nacional a Quevedo

--- ¡Estoy hasta la madre de tanta carencia!
--- No dirás ahora que no te lo advertí. Tú fuiste la que decidió llegar a este departamento, algo me decía que nos iría muy mal...
--- ¡Ay, ya cállate! Pensé que como ésta era nueva, pues...
--- ¿Cómo fuiste a creer eso si la pobre la hace de escritora? y, ésos, la verdad no ganan lo suficiente, ya lo estás viendo. No cabe duda, eres una ilusa.
--- ¡Qué te calles, te digo!
--- ¿No dejó nada en esas cazuelas?
--- Naditita... la muy envidiosa...
--- Todo se lo comió, claro, ya si no.
--- Y todavía nos amenaza... egoísta.
--- Sonó muy molesta...
--- Claro, solamente a ti se te ocurre salir a recibirla.
--- ¡Ay, pues quería ver si traía algo de comer!
--- ¿Y traía algo?
--- Sólo un litro de leche y... creo que un pan...
--- ¡Ay, no! ¡Juro que jamás le haré a la literata!
--- Pero si ni sabes leer...
--- Pero mira, qué necia eres ¡Cállate!
--- Bueno, yo decía...
--- ¿Y ahora qué vamos a hacer?
--- Pues la neta, no sé. Esta quincena también va a estar cabrón comer algo, con eso de que llegó un cuentón de teléfono...
--- Solamente a ella se le ocurre hablar como loca a Monterrey.
--- ¡Cómo eres! Allá está su changuito...
--- ¿Su qué?
--- Su changuito, su novio... su puchus como ella le dice.
--- ¡Aparte de envidiosa, cursi la muy desgraciada!
--- Bueno, bueno, ya ¿qué vamos a hacer? ¿Nos cambiamos de depa?
--- ¿Y darle gusto a esta canija? ¡Ni madres! Aquí nos quedamos...
--- Pero Camelia, nos moriremos de hambre.
--- Ya veremos cómo le hacemos, algo traerá de comer una de estas noches...
--- Hasta crees, ya está acostumbrada a no comer...
--- Ja ja ja
--- ¿De qué te ríes, Camelia?
--- Bueno, si no la hace como escritora, ya la veremos en el metro haciéndola de faquir...
--- ¡Cómo eres! Si se ve que es buena gente...
--- ¡Es una envidiosa! Mira que no compartir el sustento... no tiene perdón de Dios...
--- Mira Camelia, la vecina del tres es cantante y le va mejor, vámonos para allá, aquí nos moriremos...
--- ¿Escuchaste eso?
--- ¿Qué?
--- ¡Shit!, escucha...
--- Ay, no.
--- ¡En la madre, es ella! ¡Corre, corre!
--- Pero Camelia, no me has respondido...
--- Pinche Adela, córrele que ahora sí nos mata.
--- ¡Te digo que nos cambiemos al tres! Aquí si no morimos de hambre, morirémos aplastadas o asfixiadas...
--- ¿Asfixiadas?
--- Sí, por lo del “flit”...
--- Ja ja ja, si esta pobre no tiene para comer, menos tendrá para comprar flit... Anda, deja de hablar y corre, ya la veo en la sala...
--- Ya prendió la luz, ¿ves algo de comer?
--- ¡Ni madres, Adela! Ahora ni el litro de leche...
--- ¡Corre, corre! Ya nos vio...
--- ¿Por dónde nos vamos?
--- Por la estufa, Camelia, por la estufa. Ya ves que cada que nos metemos por ahí, sólo se queda amenazando y con el periódico en la mano...
--- ¡Pues córrele!
--- ¿Nos cambiaremos al tres?
--- ¡Y dale! Ya veremos mañana, subiré a echar un vistazo...
--- Ojalá te decidas pronto, porque si no, me iré yo sola...
--- ¡Ay, ya cállate! ¡Estoy hasta la madre de ti y de tanta carencia!

*** Del libro Cuentos del vagón de próxima publicación.

viernes, agosto 05, 2011

De Cuauhtémoc a Tacubaya

Respira hondo, profundo. Por unos instantes observa la hoja en blanco que le arroja la pantalla. Un cigarro recién encendido en la mano y los pensamientos cercenando cada una de sus neuronas. Diez de la noche. A su lado, él, ensimismado en sus vacíos, asomado a una de sus ventanas, intenta encontrar eso que perdió hace ya varios años. Pero nada. Tan fuerte es la costumbre que orilla a la rutina en lugar de enfrentar el dolor de una separación.
Y de la rutina y la costumbre se salta a los silencios prolongados, a conformarse a tener como confidente y amiga a la pantalla de una computadora. Se puede estar con él pero no en realidad, es decir, de un momento a otro ella se transforma en una integrante más de su messenger y, cuando necesita hablar con él, ella tiene la obligación de enviar zumbidos para que le preste atención. Sin embargo, en este momento ya ni los zumbidos sirven de algo. Es el silencio la única respuesta, el silencio y una especie de abandono permitido que poco a poco le mina el cerebro y le endurece el corazón.
Esta es una de las consecuencias del avance de la tecnología. Se puede estar en compañía de alguien, pero no, es decir (de nuevo la maldita suposición) uno se sigue sintiendo tan solo, tan vacío. Es preferible hablar con personas que ni siquiera se conoce a través del messenger y del chat, es preferible ver cómo una vieja se encuera por cam que desnudar tiernamente a la que se tiene ahí, justo a un lado. Es preferible observar cómo una pareja coge en páginas porno que hacer el amor en casa. Es preferible masturbarse y con ello sentirse realizado. Son preferibles muchas, muchas cosas menos el confirmar que no se está solo. Al ser humano le ha dado por alejarse de lo que tiene al alcance de la mano. Es una especie de masoquista inconforme que se muestra como mártir cuando es él quien atormenta y nada le parece justo, nada le tiene contento, nada le convence, nada lo satisface.
22:23… el cigarro se ha terminado. Su computadora avisa que más chavas quieren hablar con él, ella se resigna ¿Tiene otra alternativa acaso? ¿Existe otro camino? Tal vez. Sabe que la resignación es sinónimo de conformismo. Lanza un zumbido, él contesta a través del messenger, ella le pide su copa de vino que está justo en su mesa de trabajo, él se la entrega y retorna a su pantalla llena de conversaciones. Ella, con la vista aún en la hoja en blanco de su pantalla, lanza el humo de otro cigarro.
Un último zumbido. Él sólo levanta la ceja y niega toda respuesta con la cabeza.

sábado, marzo 19, 2011

Arturo Pérez-Reverte y Luis Sinco: Coincidencias en campos de batalla

“La verdad está en las cosas, no en nosotros,
pero nos necesita para manifestarse”

Arturo Pérez Reverte


Hace tiempo leí El pintor de batallas, de Arturo Pérez-Reverte, novela editada por Alfaguara. El pintor de batallas es una historia que plasma el caos y las pérdidas que deja la guerra, cualquiera que ésta sea. Para Arturo Pérez Reverte, el pasado nos persigue y generalmente nos da alcance. Tal es el caso de Faulques, reconocido fotógrafo, ex corresponsal de guerra, quien después de varios años se encuentra con Ivo Marcovik, un soldado a quien Faulques captó en Vukovar, Croacia, durante una de las tantas guerras. El encuentro tiene un motivo peculiar: Marcovik dedicó lo que le restaba de vida a buscar a Faulques y, cuando al fin lo encuentró, le reclamó el hecho de haberle tomado aquella fotografía pues, a partir de ella, su vida cambió radicalmente. Ivo Marcovik regresó del pasado a la vida de Faulques con un sólo objetivo: Matarlo.
Retomo la lectura de El pintor de batallas porque, escarbando mis textos y mis archivos, hallé un reportaje en la revista Proceso fechada el 25 de Noviembre del 2006, en la sección Internacional /Estados Unidos, titulado La guerra interior de Miller, en el que se habla, precisamente, de algo muy pero muy semejante a lo que Pérez-Reverte trata en El pintor de batallas.
En El pintor de batallas Faulques es el fotógrafo que capta con su cámara a Marcovik. En La guerra interior de Miller es Luis Sinco, fotógrafo del diario Los Ángeles Times, quien captó el rostro de James Blake Miller, sargento estadounidense, después de un cruento combate en Falluja, Irak.
Cuando encontré el texto de Luis Sinco y comencé su lectura, de inmediato llegó a mi cabeza la novela de Arturo Pérez-Reverte, más aún cuando leí el inicio. Observen la similitud:

El pintor de batallas, Arturo Pérez-Reverte:

“… Acababan de correr cuatro kilómetros con los tanques enemigos pegados a las botas, y entre la reverberación del sol sobre el camino se movian ahora con extrema lentitud, casi fantasmales, sin otro ruido que el retumbar sordo de las explosiones lejanas y el roce de sus pies sobre la tierra… Faulques, al pasar junto a ellos, decidió registrar la imagen de aquella extenuación… dejó pasar varios rostros y eligió el tercero a través del visor, casi por azar: unos ojos claros extremadamente vacíos, unos rasgos descompuestos po el cansancio, la piel cubierta de gotas del mismo sudor que apelmazaba sobre la fente el pelo sucio y revuelto, y un viejo AK-47 apoyado con descuido sobre el hombro derecho, sostenido por una mano envuelta en un vendaje manchado y pardo. Después el obturador hizo clic.” (p 30-31)

La guerra interior de Miller, Luis Sinco:

“El joven marine encendió un cigarro y lo dejó colgar de sus labios. Un humo blanco envolvió su casco. Su cara estaba embadurnada con pintura de guerra. Goteaba sangre de su oreja derecha y del puente de la nariz. Ensordecido momentáneamente por la detonación de los cañones, no se dio cuenta de que el tiroteo había cesado. Miraba fijamente la salida del sol. Su expresión captó mi atención. Me decía que estaba aterrorizado, exhausto y simplemente contento de estar vivo. Reconocí esa mirada, porque yo me sentía igual. Levanté mi cámara y tomé algunas fotos.” (p 36)

Y las semejanzas continúan:

El pintor de Batallas:

“La foto se publicó cuatro semanas después, coincidiendo con la caída de Vukovar y el exterminio de sus defensores, y aquella imagen se convirtió en un símbolo de guerra. O, como concluyó el jurado profesional que la premió con el prestigioso Europa Focus de aquel año, en el símbolo de todos los soldados de todas las guerras.” (p 31)

La guerra interior de Miller:

“Con el clic de un disparador, el sargento James Blake Miller, un muchacho campirano de Kentuky, se convirtió en el emblema de la guerra de Irak. La imagen habría de cambiar dos vidas: la mía y la suya.” (p 36)

Una de las diferencias que marcan ambas historias, es el motivo del encuentro entre los fotógrafos y los soldados. Mientras que en El pintor de batallas es Ivo Marcovik quien busca a Faulques para matarlo (claro, después de conocerlo bien, dice el personaje), en La guerra interior de Miller es Luis Sinco quien, por órdenes de los editores del periódico para el que trabaja, busca al marine Marlboro “para darle seguimiento a la historia”. En la novela de Pérez-Reverte, Ivo Markovic desea conocer a quien lo hizo famoso, en el texto de Sinco, es el fotógrafo quien debe de alguna manera proteger a quien se ha convertido en un héroe valiente: “Las mujeres quieren casarse con él. Las madres querían saber si era su hijo.”

De igual manera, en ambas historias existe el desconocimiento - por parte de los fotógrafos - de los nombres de esos a quienes han fotografiado y lanzado a la fama. Ese es uno de los reproches que Markovic hace a Faulques: “…Usted hizo una foto a un soldado con quien se cruzó un par de segundos. Un soldado del que ignoraba hasta el nombre. Y esa foto dio la vuelta al mundo. Luego olvidó al soldado anónimo e hizo otras fotos. A otros cuyo nombre también ignoraba, imagino.” (p 41)

En su narración, Luis Sinco apunta: “Yo ni siquiera sabía su nombre. Impactado por el tiroteo y exhausto, simplemente identifiqué a Miller como “un marine” y apreté “enviar”. (p 38)

En la novela de Pérez-Reverte, el soldado es un personaje que, aunque con recuerdos crueles y una vida destrozada por la guerra, mantiene fuerte sus convicciones. Es como si el paso de los años y la carga de esos recuerdos le hubieran proporcionado fortaleza y frialdad. En cambio, el marine de la historia de Sinco, regresa a casa después de la guerra y sufre desorden de estrés postraumático. Mientras en El pintor de Batallas Ivo busca a Faulques para matarlo, en La guerra interior de Miller es el fotógrafo quien de pronto se descubre a cargo de Miller, un soldado que poco a poco termina con su vida consumiendo drogas, alcohol y abandonando tratamientos médicos.
Los fotógrafos de ambas historias, a pesar de haber obtenido el reconocimiento mundial por su arte, enfrentan la terrible responsabilidad de cargar con el pasado, un pasado que retorna a ellos en el rostro de soldados que llevaron a la fama con su cámara. Rostros de la guerra, héroes que, digámoslo así, tuvieron la suerte de ser conocidos y se salvaron del anonimato. Se debe mencionar, sin embargo, una diferencia entre ambos soldados: Mientras que Miller obtuvo el reconocimiento nacional y el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, Ivo Markovic fue un soldado que sólo conoció la fama de manera efímera mientras tuvo vigencia la publicación de su fotografía. Después de eso ni el mismo Faulques lo reconoció.

El punto de unión de ambas historias es la guerra, su crueldad, sus escenas terribles con cuerpos destrozados y sangre derramada en los campos de batalla; y encontramos también la historia de miles de hombres enviados a combatir en guerras inexplicables para, después, si tienen suerte, regresar a casa con la carga recuerdos de amigos y compañeros muertos. Rostros ensangrentados que serán compañeros de pesadillas y trastornos mentales. Para estos hombres, como para los fotógrafos y corresponsales de guerra, la vida ya no es igual después del primer clic lanzado en alguna guerra. Su vida se quedó, sin ellos pedirlo, en alguno de esos enormes campos de batalla.




Arturo Pérez-Reverte, El pintor de batallas, editorial Alfaguara, México, D.F., 2006, pp 301.
Proceso, Semanario de información y análisis No. 1621, La guerra interna de Miller, Luis Sinco, México, D.F., número correspondiente al 25 de noviembre del 2007

domingo, marzo 06, 2011

Trémula voz

En qué lugar de la noche
oh trémula voz aguardas,
en cuál de tus lenguas
el tiempo se reacomoda,
en cuál de tus bocas descansa.

Es el tímpano
refugio de la tentación,
es la carne el tiempo mismo que pasa,
soy yo
en los acordes de la garganta
que a las cosas nombra
y la vida arrebata.

Trémula voz,
raíz de amaneceres,
trémula y frágil
mi carne en ti aguarda.

jueves, diciembre 16, 2010

Silencio de luz

Mi madre nunca dijo
que llega pronto el atardecer
cuando se le ignora,
simplemente dejó de hablar,
se llenaron de luna sus ojos
y brotó de su pecho un enjambre
de sombras.

Sombra, silencio de luz,
pausa en la mirada del tiempo,
mutis en el escenario que se reconstruye
día con día,
calle que nos ve pasar
a la ceniza de la tarde
al luto de la noche
y de nuevo al alba;
navaja de luz
en la yugular que late resignada
en las pupilas que se abren
y buscan devorarlo todo
- todo –
porque saben que cerrándose
no habrá marcha atrás,
sólo ese silencio de luz por los cuatro costados
y el triste recuerdo
de que siempre fuimos cadáveres vivientes.

domingo, septiembre 19, 2010

Negro

A mi padre,
donde quiera que se encuentre




De negro la tarde se pinta,
de negro
y mi corazón en la tierra
que hoy te devora,
de negro el cielo, de negro mi vida,
de negro los ojos de mi madre
que hoy se abren al abismo.

Negro
¿por qué el negro en la tumba?
¿Por qué no el blanco, el amarillo?
¿Por qué negro tu traje?
Negro el aposento que hoy te guarda.

Negro, pinche negro.

Y en las piedras dejo mi sangre,
me escarbo la memoria
y tu traje verde al final de aquel llano,
santifico mis recuerdos
y un grito desde tu habitación me llama

Negro,
roca y tierra de este agosto
que hoy, a las tres de la tarde,
parte contigo hacia el negro
infinito de la noche.

domingo, septiembre 12, 2010

Sin Título

Así, de tajo, el corazón arráncame,
llévate de una vez todos los días y sus horas
llévate mi aliento y el grito que ahora mudo te invoca.
Así, de tajo, arráncame lo que de vida queda
en este pedazo de carne
que lento
agoniza...

domingo, junio 27, 2010

De Cuauhtémoc a San Antonio

Un gran trozo de carne, miradas infinitas y rostros distantes, diversos aromas y terribles humores, todos los ruidos y todos los silencios en medio del Periférico, lágrimas entre vagones y esperas interminables, una pareja que discute sobre Avenida Universidad, un hombre que deambula por Insurgentes arrojando su hedor y enrareciendo el aire light de la zona.
La ciudad es una mujer de largos cabellos motorizados, una puta que paciente espera a que alguno se despida de ella entre los vagones de un metro que vomita carne todos los días; y en cada vagón se marcha algo de quienes desesperados le esperan, seres malditos por el tiempo que escurren por las manecillas de un reloj que nunca se detiene. Decapitados, suicidas, locos e indigentes, mujeres en busca de una migaja de amor, secuestradores que planean el siguiente golpe, políticos y su eterno bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, el narcotráfico que crece y el pan en la mesa de los pobres que escasea. Las telenovelas y su eterno cuento de la sirvienta que se casa con el dueño rico de la mansión y las chachas del Pedregal soñando que algún día, algún día, algún día, algún día (sopas) que algún día se verán como Bárbara Mori o como Thalía y el resto tan solo, tan solo, tan solo que busca a alguien en internet para matar el rato, para cibersexo, para mostrarse desnudo, para sentirse cerca aún estando lejos.
La gente sueña pensando que el sueño algún día dejará de ser sueño para transformarse en una realidad que ya no es realidad en estos días, más bien es una especie de burla, una especie de farsa que obliga a todo mundo a representarla, una realidad que tal vez es un mal sueño y de ese mal sueño nadie, absolutamente nadie, por más gallos que canten, más despertadores que griten y marchas que realicen, despertará, porque este mal sueño es toda una realidad y esta realidad es un mal sueño, aunque alguien diga por ahí que la vida es sueño ¿será acaso que esto es un sueño y pensamos que es la realidad y vivimos esta realidad buscando alcanzar algún sueño? Alguien me dijo hace poco que esta vida ya la había yo vivido antes y que estaba de vuelta porque tenía que evitar los errores que había cometido en mi otra vida, o sea que esta vida y mis vidas anteriores han sido todo un pinche fiasco y me niego rotundamente a pensar, aceptar, considerar siquiera que no he dejado de ser una pendeja y que en todas mis vidas he sido la misma idiota que comete los mismos pinches errores y entonces me pregunto ¿cuántas vidas me faltan para dejar de ser una imbécil? Entonces René me comentó que cuando me percate de ello, en una de mis siguientes vidas, descansaré en santa paz, pero ¿cómo lograré darme cuenta en mis otras vidas que ya la he cagado en estas otras vidas si no llego a estas vidas con un manual que me indique en qué la cague para no volverlo a hacer? Pero esta es mi realidad, una realidad en la que de nuevo busco el sueño porque el insomnio de nuevo es el pan nuestro de cada día, una vida que transcurre en una ciudad como tantas en el mundo, llena de gente pobre que cada día aumenta en número y que los políticos buscan la manera de exterminar. Esta vida ya no es una vida normal, es una vida light, una vida para uno cuantos, para esos que pueden pagar, pagar, pagar, pagar, pagar, pagar y el resto, así de jodidos que estamos, pues no encajamos en la forma light que tiene esta vida hecha para niños light, esos que se pueden tomar la vida más a la ligera, que viajan en camionetas chingonas y no les falta el pan, esos que escuchan raegueton y ven a las relaciones en pareja como la oportunidad de coger, coger, coger, coger hasta el cansancio y utilizan todo tipo de pomaditas y pastillas para durar y durar y durar más, porque para ellos esta vida light que se les regala es eso, sólo una cogida más que se debe disfrutar, para eso están los condones ¿qué no? para eso está el aborto legalizado, para eso está la libertad que ya no es libertad, sino un libertinaje light que se debe aprovechar al máximo.
Libertad, coger, aborto, narcotráfico, decapitados, muertos por aquí, muertos por allá, secuestros, personas que de pronto desaparecen del mapa, frialdad, frialdad, frialdad, frialdad, insensibilidad, frialdad, insensibilidad, frialdad, insensibilidad, pobres, más pobres, un chingo de pobres, la gasolina que sube, sube, sube, sube, sube, el huevo hasta los huevos, la tortilla, el pan… el PAN… Santa Madre de Dios… ¿Dios? ¿Quién es ese Señor? Dios, Dios, Dios, Dios… si vieras cuánta gente muere de hambre, cuánta miseria hay en el mundo, cuántos niños sufren ¿seguirías siendo Dios? Mientras los pobres buscan resignación y fortaleza en las misas no sólo de los domingos a las doce, los santos sólo los observan silentes desde los nichos llenos de veladoras y de incienso porque, ojos tienen pero no ven, oídos tienen pero no oyen, boca tienen pero no hablan… y si hablaran, ¿qué sería lo primero que dirían?
Esta es la ciudad en donde vivo, con su tráfico sobre Avenida San Antonio que mienta madres porque no se avanza, con el metrobús hasta la madre con toda esa gente que regresa del trabajo con las ganas quebradas y con la soledad a cuestas, con el metro lleno de personas que se arriman los sexos buscando sentir, sentir, porque eso, señores, hace mucho, mucho tiempo, que dejamos de hacerlo.

**Del libro "Cuentos del vagón" de próxima aparición.

martes, abril 13, 2010

Neus des Fous

¿Qué es esto
que en dos la cabeza me parte?
Tornasol al final de cada pensamiento,
tornasol y una línea delgada
que funde al rojo con el negro.

¿Qué es esto
que en mi cabeza se desnuda?
Pasos vacilantes,
aturdimiento, vacío,
y es que sólo estar dormido
me sana,
lejos del mundo
en mi lecho de muerte prematura,
lejos de mí
a punto de abordar la Neus des Fous,
añorando el suave transcurrir de los ríos,
porque hijo soy del caos
y la desventura,
hijo de nadie,
huérfano lanzado a los brazos de la locura,
pequeña amante y compañera de cama
¡Maldita!
pueden comenzar los días
y yo abrazado a ella,
puede el sol calentar las carnes del resto
y mi sudor en su baba se transforma,
siempre tibia,

y las noches
¡Oh, las noches!
putas incanzables con sus horas eternas,
alcahuetas de su existencia.

Imagen viva de la falta de voluntad
Soy,
Soy, Yo, Soy, ¿soy?
Nada,
y en mi palma izquierda las tardes
se ocultan,
es mi pecho cristal a punto
de reventar,
en mis ojos anida el tiempo
sin esperanza de dar vida,
un espantapájaros más
en la línea perfecta del horizonte,
¿qué es el horizonte
si no el momento en que Dios Padre
señala tranquilo el paso de los días?
Dios Padre,
Dios Hijo,
Dios Espíritu Santo
y mi blasfemia por sus cuatro costados,
Yo y esta boca mía
con sus palabras llenas de desierto,
Yo y este cruzarme el cuerpo
hasta descubrirme duna,
Yo, duna, Dios… desierto,
Yo y los días que corren y corren
y Yo detrás de ellos sin alcanzarlos,
Yo y el espacio vacío
lleno de puntos suspensivos,
Yo y el grito de mi madre
que se pierde cerca de un río,
Yo y el grito de mi madre
que me lanza al abandono
y me crucifica en su olvido,
Yo en busca de algo, algo, algo,
y el cuerpo de la locura y su peso,
y mi Yo niño arriba de un árbol
y encima de un perro,
y a los cinco años en un vagón de metro
y a los ocho con la figura de un padre inesperado,
indeseado, inacabado, in side
cuando deseaba que fuera out side,
Yo aferrado a esa línea perfecta del horizonteque se esfuma
con el paso de las horas,
Yo, Yo, Yo
¿Yo?
No existe Yo cuando la letanía
rompe el corazón
y los trozos se clavan en la piel de los santos,
¡Nada de mártires en este poema,
lo suplico!
¡Nada de corazones, ni de rezos,
ni de letanías, ni de santos!
de nada sirven los rezos
cuando uno se encuentra a punto
de la locura,
de nada sirve el crucifijo
ni el Padre Nuestro ni el Ave María,
de nada sirve reclamar a mi madre
su abandono
ni a mi padre su escarnio,

de nada el aire que infla mis pulmones
de nada el sol que entra por la ventana
de nada la vida de mis hijos
y la vida que continúa allá afuera,
de nada… nada…
la Nada, hermana bendita de la maldita locura,
en ellas mi vida se parte
y a ellas mi vida se consagra.

¿Qué es esto
que en dos la cabeza me parte?
Ha llegado la hora de abordar
la Neus des Fous,
la quietud de su río me llama.

sábado, enero 02, 2010

De temores y cambios

Todo cambio implica algo de temor. El observar detrás de una puerta, la mudanza hacia otra ciudad, una nueva vida, una nueva relación, un nuevo empleo, incluso un nuevo día implican algo de temor. En este sentido, este año inicia y, con él, los temores y las dudas parecen acentuarse ante una situación económica nada alentadora para todos los mexicanos.
No había escrito nada en este blog porque, la verdad, tuve serias fricciones con el año pasado (que acá entre nos, qué bueno que se largó) y no le veía el caso escribir pura desgracia. Sin lugar a dudas, después de la publicación de los Cuentos para entristecer a payaso y su presentación en Guadalajara y en el Distrito Federal, la vida se tornó tan monótona, tan andar en chinga detrás del dinero, de la sobrevivencia ante un desempleo que no sólo sufre quien estas líneas escribe sino la gran mayoría de los mexicanos, viviendo en un cuarto de hotel cuyo administrador es un desgraciado y hace el papel del malo en la historia, buscando la forma de flotar cuando todo hace que te hundas, t o d o :
tu ex pareja
esos que se dicen tus cuates
la situación con el dinero
el buscar empleos y encontrarte con gente nefasta que se siente tocada por Dios
el hallar empleo y encontrarte con la directora de una editorial (específicamente la de Editores Mexicanos Unidos) a la que no le gusta nadita que vivas en un hotel y, por tanto, te quite el empleo recién hallado
el encontrarte con gente que se dice escritor y que no sabe escribir siquiera en un trozo de papel sanitario (específicamente la mayoría de los pseudoescritores que pertenecen a esa asociación que se denomina ASOLAPO y que dirige la pseudoescritora Luz Samanez y una bola de secuaces de quienes se deben cuidar todos aquellos organizadores de encuentros de poetas en el mundo)
...
en fin... todo cambio implica un temor, todo nuevo inicio implica apostar por el tiempo que viene y agradecer por los amigos verdaderos, por los camaradas y llegar al campo de batalla y, entonces, mostrar la espada y permanecer en guardia ante lo que venga...
temor
todo implica temor
sin embargo, señores, es hora de dejar de lado temores y viejas caídas, es hora de gritar al porvenir y pedir porque vengan nuevos tiempos, tiempos de buena cosecha... todo esto aunque sepamos que el sistema está más podrido que nunca, que se prometió acabar con la pobreza, más no terminar con los pobres ni matarlos de hambre, aunque sepamos que todo, ahora, cuesta más que hace algunos días, aunque sepamos tantas y tantas cosas, nosotros debemos permanecer en este campo de batalla hasta que, lamentablemente, la espada del contrario nos arrebate lo más valioso que ahora tenemos: la vida...
estamos vivos, por tanto y por lógica, vivamos, respiremos, luchemos o como decían los soldados de la Segunda Guerra Mundial: Comamos y bebamos que mañana podemos estar muertos.
¡Salud! Venga pues un nuevo inicio, vengan pues nuevos retos que aquí, en guardia, permanecemos... nada de temores que los cambios son siempre para bien.
CARPE DIEM

sábado, noviembre 07, 2009

Vida tan frágil, tan cínica...

La vida... ¿qué es la vida? Juro por Dios que ahora, de nuevo, me lo pregunto... Hace un año, también en noviembre, falleció mi maestro de periodismo: Manuel González Ceniceros. Aquel noviembre, visto ahora desde la lente que intenta mantenerlo vivo como un recuerdo que duele, que fragmenta, que señala la ausencia, fue devastador para mí porque Meme se había ido y yo no había podido despedirme de él... despedir... hay despedidas que se dan de tajo, así, sin decir agua va. Despedidas que, sabemos, ya no tienen retorno, despedidas para siempre... para siem pre... si em pre (aunque esté mal separado)

Siempre y despedida son palabras feas, palabras que se asocian de inmediato a la ausencia, a la condición de que, tal vez, jamás volveremos a ver a la persona de quien nos despedimos... Hay de ausencias a ausencias: las ausencias por un abandono que dicta que la persona sigue ahi, en algún lugar de la tierra, que respira, que vive... y hay ausencias que conllevan a la muerte, y estas ausencias son las más dolorosas, las más tristes: heridas que rasgan de tajo la piel y la dejan abierta por un buen rato...

Hoy, 6 de noviembre del 2009, después de estar bailando con Nene, Chato y Memo en una placita, aquí en el Centro Histórico del DF, después de entrar a la panadería para comprar pan y cenar, recibí la noticia de que mi gran amigo, camarada y maestro, Jorge Luis Espinosa, había fallecido. La noticia, en principio, llegó a mi cabeza y buscó una relación lógica con la realidad... a ver, a ver... cómo que qué, quién falleció? esa fue la pregunta que como protección lanzó mi cerebro, acto seguido sentí que me mareaba y busqué una silla, sí, ahí, a mitad de la panadería y comencé a llorar: el cerebro había entendido el mensaje y Jorge Luis había muerto...

Hay ausencias que nunca se llenan, ausencias que dejan marcada la vida, ausencias que duelen y que no se explican, ausencias que dejan de serlo el día que nos alcance la muerte y de nuevo veamos a quienes se fueron antes que nosotros. Sin duda, la muerte de Jorge Luis me quedará grabada por muchos años, tal vez por lo que me resta de vida, así como lo fue la muerte de Meme, la muerte de Jaime, la de mi maestra adorada Enriqueta y la de Ricardo y todas esas que se avecinan y de las cuales no quiero hablar...

Hoy, sin duda, fue un día lleno de contradicciones, de dolores, de despedidas y tristezas; un día en el que bailé con mis niños y con Memo (me encanta la sonrisa de Memo y su forma de mirar) pero también el día en que mi amigo del alma se fue para siempre, el día que supe se había venido a despedir de mí, y que yo lo fui a buscar el martes y no hallé en su oficina. La vida... la vida, las ausencias, las despedidas, el dolor y ... la muerte.

Para mi amigo entrañable mucha luz en su camino...

domingo, octubre 25, 2009

Presentación de Cuentos para entristecer al payaso en el DF


Les dejo la invitación para asistir a la presentación de los Cuentos para entristecer al payaso el próximo 29 de octubre, a las 19:00 horas en el Museo José Luis Cuevas. Habrá muchas sorpresas. Espero me puedan acompañar.

sábado, julio 25, 2009

La mirada: Ésta es la segunda llamada... segunda...

Compartimos aquí el primer cuento de los Cuentos para entristecer al payaso. Éste, que es mi primer libro de cuentos, se presenta el próximo 6 de agosto en Guadalajara (pido a Dios que nos envíe un milagro monetario para poder trasladarnos a dicha presentación, si algún mecenas caritativo, apoyador de la cultura, la literatura y el arte lee este blog, mucho le vamos a agradecer su apoyo para comprar los pasajes en autobús de estos Tres Mosqueteros, ja) y se presentará a las 20:15 horas en Finisterre Café Boutique. Espero nos puedan acompañar y ser padrinos del huerco. Para leer este primer cuento sólo coloquen el cursor sobre la portada, den click, sigan los señalamientos y podrán conocer a Gumaro y adentrarse en la oscuridad de su ser. Que sea de su agrado.